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La historia de Blanquita implica que hablemos también
de Sara y Thor.
Al
principio Thor era nuestro único gato. A él
también le habíamos adoptado (en Proa),
y a los dos años, decidimos adoptar otra vez, ya que
Thor pasaba bastante tiempo solo. Así llegaron a casa
Blanquita y Sara.
Estuvimos mirando en muchos sitios, ya que queríamos
hacerlo bien: queríamos dar una gran oportunidad de
ser feliz a quien trajeramos a casa (a Thor le escogimos porque
era el más "feúcho" (si es que un
gato puede ser feúcho), y ahora se ha convertido en
un gato guapísimo y elegante!). Vimos que dos gatas
adultas juntas lo podrían tener más difícil
para ser adoptadas, y nos decidimos por ellas. En principio
las trajimos a casa en acogida, pero estábamos seguros
de que se quedarían.
Los primeros días, Thor no se tomó muy bien
la llegada de sus nuevas compañeras y andaba escondido
todo el día, pero en una semana Blanquita y él
empezaron a hacer miguitas. Con Sara fue distinto. Era muy
cariñosa con nosotros pero a Thor no le podía
ni ver. Empezó a rechazar también a Blanquita,
ya que ésta jugaba con Thor y suponemos que olía
a él. Decidimos dejar pasar más tiempo porque
pensábamos que se acostumbraría, pero todo fue
a peor. Como el olor de él estaba por toda la casa
no hacía falta ni que le viera para que estuviera fatal:
bufaba todo el tiempo, gruñía y estaba tan nerviosa
todo el día que temíamos por su salud, ya que
apenas comía. Así que hablamos con los chicos
de Apap para que buscaran una casa para Sara en la que no
hubiera otros animales. Se la llevaron en acogida, y ahora
sabemos que está adoptada y feliz: ¡¡¡GRACIAS
LAURA POR ADOPTAR Y QUERER A SARA!!! estamos seguros de que
vas a disfrutar mucho con ella, ya que era la más cariñosa
de los tres!
Nosotros
finalmente adoptamos a Banquita, y todos somos muy felices:
Thor y ella juegan con frecuencia y se hacen compañía
cuando se quedan solos, se lavan el uno al otro, y a veces
también se pegan un poco...
Al principio Blanquita era un poco más desconfiada
con nosotros, pero ahora sólo con que la hables ya
ronronea y se pone patas arriba para que le rasques la barriguita,
y nos levanta de la cama todas las mañanas! Es un amor...
El único "problema" que tiene es su excesivo
gusto por la comida... está un poco gordita y tenemos
que andar siempre con ojito con su dieta... es nuestra pequeña-gran
bola de algodón!
Queremos agradecer a toda la gente de Apap su labor, ya que
hacen posibles estas historias, en la que mucha gente y muchos
animales encuentran la felicidad.
Besos a todos de Blanquita, Thor, Ceci y Ana.
Para leer el final
feliz de Sara

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