| FINAL
FELIZ DE SOFÍ
Hola
a todos, mi nombre es Sofí. Es mi nombre definitivo,
aunque tuve otros….Pero mi historia comenzó un poco
antes, el pasado otoño. Alguien me encontró
en un parque, en una caja de cartón. Tuve la suerte
de ser acogida en la casa de Mar y Nico. Mi vida allí
fue muy divertida porque vivía con su pequeña
niña y con otros gatos, que me enseñaron poco
a poco las costumbres felinas…
Un tiempo después, Mónica buscaba mascota para
su familia. Siempre le habían gustado los perros, en
su familia habían criado a dos perritas, pero se encontraba
con el problema de no tener mucho tiempo para sacarlo a pasear
y de pasar muchas horas fuera de su casa. Pensó entonces
en adoptar un gatito y regalárselo a su hijo Fran en
su sexto aniversario. Y quiso la casualidad que me eligieran
a mí, porque habían visitado otras protectoras
y otros gatitos….
Así que ahora vivo con Mónica y sus hijos Fran
y Jorge, de 6 y 4 años. Es muy divertido porque ellos
siempre están jugando y me tratan con mucho cariño.
Tengo una cama en forma de flor, comodísima y muchos
ratoncitos para jugar. Me encanta rascar la alfombra de la
habitación de Jorge, está mullidita…También
me gusta trepar por los muebles, sobre todo por los de la
cocina a la hora de la cena. Huele fenomenal y hay varias
alturas donde demostrar mis dotes de funambulista y mi capacidad
para pegar sustos porque aparezco por todas partes sin previo
aviso.
Pero
mis sitios favoritos de la casa son el fregadero, (¡qué
placer el chorrito de agua fresca cayendo…!) y las plantas,
me gusta oler las hojas verdes y remover la tierra, aunque
Mónica se enfada un poco porque pongo todo perdido.
También me gustan las ventanas, como son dobles, me
siento en el alféizar y veo pasar la gente, los coches,
los autobuses, incluso otros gatos que salen por los jardines.
Y el tendedero, como tiene verja, me dejan tomar el aire fresco
y entonces es genial porque me llegan todos los olores del
mundo como un torrente: el parque, las flores, los árboles,
otros gatos, los perros, los pájaros …Además
hago “turismo” algún fin de semana y me llevan a visitar
a los abuelos de los niños. Eso si que es un reto.
Os preguntaréis porqué. Allí vive Siba,
una perrita preciosa que odia los gatos. No se le puede reprochar,
es un perro. Y aquí empieza el reto. El primer día
fue un choque de fuerzas, ladridos y sustos. Pero poco a poco
nos vamos conociendo y respetando. Ahora me huele pero ya
no me ladra. Creo que me está aceptando como parte
de la familia. Me encanta ir allí, porque está
muy cerca y el viaje en coche es rápido. Y porque hay
tejados, jardín y mucho espacio para corretear y trepar.
Ya veis que soy feliz y hago feliz a los que me rodean.

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