| Gata
Tayanita
Nina, nuestra querida gatita
Nos
conocimos en APAP el 5 de febrero de 2007, y fue un amor a
primera vista. Ella entonces se llamaba Tayanita, era preciosa,
esa gatita con una mascarita blanca y negra, un poco tímida
al principio pero bien despierta.
De su pasado conocemos poco, una cicatriz en la nuca, que
la hace inconfundible (creo que de un atropello). La llegada
a casa fue normal, había que olerlo todo y meterse
en todos los rincones pero poco a poco se fue haciendo a nuestra
casa y a nosotros.
Entonces me llamaron Nina (Muñeca en catalán
y Niña en los dialectos baleares) y es que mis nuevos
compañeros me trataron desde el primer día como
a su niñita mimada. Nunca me falta nada, mi mamita
se ocupa de que tenga siempre comida, agua, mi baño
limpio y mis vacunas. Además he descubierto que a mi
mama le gusta que duerma cerca de ella y que cuando suena
su despertador la despierte, y es que tengo formas muy divertidas
de despertarla. Me gusta jugar con sus pies, dar saltos en
la cama, tocarle la espalda, cara o brazos con mis manitas
y a veces algún lametón. En la mañana
ella siempre me premia mi trabajo de despertador con media
latita de Gourmet (sólo media, porque el veterinario
dice que estoy un poco gordita).
A
mi papito le gusta mucho jugar conmigo, el túnel es
mi juguete preferido, me gusta entrar y salir de él
mientras persigo al ratón o las plumas. Pero lo más
divertido es perseguir a las moscas. Soy una excelente cazadora,
las atrapo todas y si mi mama no me ve me las como.
En el mes de Julio nos trasladamos a Tarragona y mi mamita
me llevo con ella, confieso que al principio estaba muy asustada,
Atocha no me gustó nada, pero el viaje en AVE fue muy
agradable, mi mamita me acariciaba todo el rato en su regazo
y como estaba tan tranquila me sacó de mi transportín.
Todos me decían que me porto muy bien.
Nuestro nuevo hogar me gustó mucho, el piso es muy
soleado y a mí me encanta tumbarme en la terraza o
en las repisas de la ventana, que son muy anchas, y tomar
el sol.
Las
Navidades son muy divertidas, me gusta jugar con las cintas
de colores; pero lo mejor, es que esa época nos juntamos
con la familia de mi mami, en Ibiza. El viaje es toda una
aventura, coche hasta el puerto de Barcelona, viaje en barco
y regreso en avión. Lo que más me asustó
fue el barco, porque cuando iniciamos el viaje se empezó
a mover un poco fuerte, pero mis papis estaban ahí,
así que me acurruqué con ellos en la cama del
camarote y bien.
Lo mejor la llegada a la casa de Ibiza, allí me presentarón
a Bruna (una Rotwailer ya muy viejecita) para que me reconociera
en la casa y no me hiciera daño, a la Sofí,
una gata muy peluda y “cachas” que es la cazadora oficial
de ratoncitos, pajaritos y lagartijas de la casa; a Genís
un siamés gordo muy dormilón y miedoso y a Groucho
un perrito Carlino de mi tamaño al que le gusta mucho
oler el culito de las gatitas. A mí me dejaron como
el resto de los gatos pasear a mis anchas por el jardín,
pero eso sí, yo siempre con un ojo tras mi mamita y
papito, si bajaban al sotano, yo tras ellos. Y en la noche,
a la camita acurrucada en una cestita que me habían
preparado en su cuarto. Fue muy divertido. Espero que volvamos
pronto o algún día podamos vivir nosotros en
una casa con jardín.
Gracias APAP por presentarme a mis papitos.
Gracias APAP por la gatita, que es nuestra Nina mimada.

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