| EL
FINAL FELIZ DE CARLOS Y MARICARMEN
Hace
mucho tiempo tuvimos tres preciosos gatitos hermanos que dejaron
un recuerdo imborrable en la familia, por lo que mis hermanos
y yo deseábamos gozar de nuevo del cariño, el
apoyo emocional y la compañía que proporcionan
estos felinos. Sin embargo, mis padres se mostraban reacios
a la posibilidad de acoger unos mininos, y nosotros no sabíamos
cuál podría ser la mejor forma de convencerlos.
La suerte nos sonrió cuando un día entrando
en la página web de la Protectora de animales de Alcalá
de Henares vimos la foto de dos preciosos gatitos llamados
Maricarmen y Carlos (ahora se llaman Caty y Rambo) que habían
pasado por muchas dificultades.
Entonces
supimos que ese era el momento de dar el paso y así
lo hicimos. Teníamos la reunión para recogerlos
fijada pero cayó la gran nevada en Madrid y nos fue
imposible acudir a la cita, por lo que teníamos que
esperar hasta la semana siguiente. ¡Fue la semana más
larga de nuestras vidas! Nos imaginábamos la casa con
los dos gatitos corriendo y jugando y queríamos conocerlos
ya. Por fin llegó el gran día, ¡eran tan
pequeñitos y tan adorables! Pero desde el primer momento
estaban muy cariñosos y receptivos, aunque algo asustados.
En el camino a casa Rambo ya había cogido confianza
y se quedó dormido en mis brazos mientras que Caty
nos miraba asustada. Una vez en casa, Rambo se hizo el dueño
y señor del salón, se paseaba a sus anchas y
no paraba de darnos mimos; por el otro lado Caty se escondía
en cada rincón, menos mal que su hermanito iba en su
búsqueda para que ella también tuviese la posibilidad
de conocernos y explorar su nuevo hogar. Al día siguiente
se normalizaron las cosas y Rambo estaba cada vez más
cariñoso y Caty empezaba a sentirse más cómoda
y no paraba de saltar y jugar con nosotros.
Sorprendentemente,
en menos de una semana estaban totalmente adaptados y se habían
convertido en algo imprescindible; ¿qué sería
un día sin que nos vinieran a despertar los gatitos,
nos recibieran al llegar a casa, se tumbaran con nosotros
y que nos agotaran jugando? Sabemos que mucha gente se piensa
mucho el hecho de adoptar a dos o más gatos porque
es el doble de trabajo, pero pienso que es mucho mejor, porque
se adaptan más fácilmente, se apoyan entre ellos,
juegan juntos y se quieren muchísimo, los gatitos hermanos
son inseparables. Aunque cada uno de ellos tiene su propio
carácter. Rambo trepa por todos lados y explora cada
rincón (haciendo honor a su nombre jajaja), está
siempre cuidando de su hermanita y es muy glotón; mientras
que Caty es más independiente, le encanta jugar tanto
con sus juguetes como con nosotros, es más activa y
no para de ronronear.
Queremos mostrar nuestro más sincero agradecimiento
a Estefanía, que acogió y cuidó a nuestros
gatitos desde sus primeros momentos de vida hasta el momento
de la adopción. Y por supuesto, agradecerle su gran
generosidad al regalarnos los juguetes, un rascador y demás
utensilios que nos cedió para el disfrute de nuestros
pequeñines.
Por todo ello, recomiendo vivamente a las familias amantes
de los animales, la adopción en la Protectora de Alcalá
de Henares, ya que adoptar a Rambo y a Caty es lo mejor que
podríamos haber hecho, la alegría, el cariño
y la ternura que dan constantemente no tiene precio ;)

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