| A
JAVIER EN EL COLEGIO LE MANDARON HACER UN CUENTO...
CAPITULO 1
Hola mi nombre es Hera desde hace unos 10
meses, antes no tenía, nací hace 3 ó
4 , años en un sitio un poco feo y frío pero
mi madre nos daba calor a mis hermanos y a mi.
Nuestra casa era un agujero en la pared y estábamos
dentro de una jaula, no podíamos casi movernos ni jugar,
un día vinieron una personas y nos separaron. Mi madre
nos dijo que siempre pasaba lo mismo y que esperaba que tuvieramos
un hogar mejor donde no se olvidaran de darnos comida, agua,
donde poder pasear, jugar y que nos dieran cariño.
Yo me quede allí, tuve muchos cachorritos que después
se llevaban, era un poco triste siempre encerrados hasta que
un día que hacía mucho calor, se oyeron gritos
de ¡guardia civil! ¡deténganse!. Luego
llego Virginia que nos saco a todos con mucho cariño
de esas horribles jaulas, algunos de mis amigos apenas podían
andar y los llevo en brazos. Después nos llevaron a
una protectora de animales, nos lavaron, nos curaron, nos
quitaron las garrapatas , era guay que no nos picara nada.
CAPITULO 2
Aquí me pusieron el nombre de Hera y todos me llamaban
por mi nombre , ¡ que bien! Virginia y todas las cuidadoras
eran muy cariñosas con todos nosotros . Tenía
un caseta grande que compartía con otros amigos, una
colchoneta para domir, un patio estupendo para pasear, donde
siempre había agua y comida.
Mas adelante me contaron que todos estábamos esperando
un hogar de verdad, con una familia para nosotros solos. Los
fines de semana se organizaba mucho jaleo, venían muchas
personas y como todos queríamos que nos eligieran,
nos poníamos en primera fila, ladrábamos, intentando
que se fijaran en nosotros. Yo tenía un poco de miedo,
pero todos decían que sería muy bueno, mis amigos
también habían sufrido mucho, a algunos sus
dueños los habían abandonado en cualquier lugar,
a otros hasta los pegaban, así que soñábamos
con una nueva familia para ser felices.
CAPITULO 3
Un sábado vino una de mis cuidadoras ¡oh que
bien un ratito de caricias! me cogió en brazos y me
llevo a un patio muy grande, allí había un familia,
pensé que a lo mejor me llevarían a su casa,
empezaron a acariciarme, me llevaron una salchicha que estaba
muy rica, luego di un paseo por el patio y me senté
en el banco con ellos mientras me daban muchos mimos, la verdad
es que se estaba muy agustito. Al rato vino mi cuidadora,
me puse muy contenta al verla y me llevo a mi caseta. Después
de este día ya venían todos los fines de semana,
yo cada vez me ponía más contenta de verles
y pensé que me gustaría ir a vivir a su casa.
CAPITULO 4
Un jueves por la mañana, por fin me fui con ellos,
me montaron en su coche, odio esa máquina, siempre
me mareo y vomito, ellos dicen que ya se me pasará
pero ya han pasado cuatro meses y sigo vomitando, yo no quiero
subir pero siempre me obligan.
Bueno llegamos a mi hogar, lo primero que me encontré
eran unas escaleras que yo no sabía subir pero al final
despacio lo conseguí, luego al entrar que contenta
me puse había otro perro intente jugar con él
pero no podía, es que era yo, eso era un espejo. Al
principio me daba miedo todo, no quería salir a la
calle y me llevaban en brazos hasta el parque, ¡que
miedo! los coches, las motos, las luces de noche, el campo
tan grande. Lo que si me gustaba era acercarme a todo el mundo
para que me acariciaran, y también jugar con otros
perros, pero ya he entendido que no a todas las personas les
gustamos y después de que casi un día me muerde
otro perro, no se por qué si estaría enfadado
o que, ya no me acerco tanto.
CAPITULO 5
Ya han pasado 4 meses, todavía a veces tengo un poco
de miedo. Mi familia es estupenda, Javier tiene 9 años,
por la mañana antes de ir al cole baja corriendo a
verme, me acaricia, juega conmigo aunque algunas veces se
pone tan nervioso que me abraza tan fuerte que me hace un
poco de daño , me quiere muchísimo cuando se
va al colegio yo me voy a mi cunita y él me arropa
con mi manta. Otro momento que es estupendo es cuando Javi,
el papá, llega del trabajo juega conmigo a pillarme
¡Cómo me gusta! y cuando se va a domir me acompaña
a mi cunita y me tapa para que no tenga frio, es guay. La
mamá me da muchos mimos, pero lo mejor es acurrucarme
con ella en el sofá. Y cuando llega el fin de semana
los tengo a los tres para mi. También esta la Yaya
que a veces se queda en casa y me deja hacer lo que yo quiera
como por ejemplo tumbarme a los pies de su cama cuando ya
no hay nadie; el tito Miguel Angel que me da muchos mimos,
el Kiki juega mucho conmigo cuando viene. También me
quieren mucho Miguel, Cristina y Sara, pero Miguel a veces
es un poco pesado, prefiero a Sara que me mima y me pone la
cena cada sábado.
Ellos hablan que han tenido mucha suerte porque soy cariñosa
y buena; yo también les quiero mucho a ellos.

Versión para imprimir  |