| NICK,
UN NUEVO MIEMBRO DE LA FAMILIA
Hace
casi un año mi mujer y yo trabamos relación
con la Protectora de Alcalá de Henares al acudir a
conocer a un perro muy bonito, según aparecía
en la foto, que nos había correspondido en apadrinamiento.
Su nombre, Nick. Yo, que soy alérgico a los perros,
aludí a la triste suerte que le tocaba a una persona
de mi condición al serle otorgado animal tan bello,
pero de pelo tan largo, que lo hacía, si cabe, más
problemático para poder acariciarlo. Sea como fuere,
un domingo de mayo nos presentaron a nuestro peludo ahijado
y no nos defraudó: era realmente guapo y llamativo,
sin ser de gran alzada. Lo primero que nos llamó la
atención era su carácter distante, lo cual era
lógico pues no nos conocía y llevaba nada menos
que 5 años allí acogido. No sé qué
pudo ser, pero el caso es que nos atrajo desde el principio
y, paulatinamente, el perro se aproximaba más, manifestaba
mayores muestras de cariño y cada visita semanal al
albergue comenzaba a antojársenos insuficiente. Y como
el roce hace el cariño, y el cariño complicaciones,
poco a poco comenzamos hablar de
forma vaga sobre una posible adopción, porque el muy
tunante cada día se hacía querer más…,
pero claro, estaba lo de mi alergia. Decidí poner algo
más de mi parte, acudí al alergólogo
para buscar una solución y me sometí a una prueba
para ver mi grado de rechazo al epitelio del perro. Dio positivo,
pero no en un grado importante por lo que nos arriesgamos
a adoptarlo. También me aconsejaron la utilización
de un producto que se aplica sobre el perro para mitigar la
alergia, que por cierto es muy eficaz. Y así pues,
en diciembre de 2003 decidimos adoptarlo. Cuando esta nota
escribo llevamos cuatro meses con Nick y he de manifestar
que el perro, tras una fase de acoplamiento hasta que se ha
hecho con nuestros horarios, se ha convertido en un miembro
más de la familia: ha pasado a ser el elemento mimado
de la casa. Es
verdad que hacerse cargo de un animal conlleva ciertas cargas
y, de ello hay que ser conscientes, pero Nick devuelve mucho
más de lo que recibe y aunque sigue siendo un tanto
independiente, a menudo, nos saluda, nos reclama caricias
y, eso sí, pide un nuevo paseo por la calle. Pasear
y una buena salchicha son sus máximas debilidades.
Reconozco que cuando le veo responder a mis juegos o a mis
llamadas me invade una gran alegría. En definitiva,
y pasado el tiempo, creo que adoptar a Nick fue una acertada
decisión.
¡¡¡Animaros,
ellos os lo agradecerán siempre y vosotros no lo
olvidareis nunca!!!

Versión para imprimir
|