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La
experiencia de los adoptantes de Pita (Espita)
Somos
Antonio y Marce, mi mujer siempre ha tenido perro y el último
que tuvo se murió antes de casarnos y me advirtió
que si cogíamos uno era un sacrificio cuidar al animal
y que no se podía uno cansar al mes. Pero como yo nunca
he tenido pues tenía la ilusión de tener uno
y al final nos hicimos con Pita, que nos la recomendó
Carlos y acertó de pleno. Todo pasó muy rápido
el día 29 de Marzo de éste año, ese Sábado
por la mañana Marce bajó a comprar al supermercado
y oyó a unas vecinas que habían quemado vivo
a un cachorro en el barrio y por la tarde nos liamos la manta
a la cabeza y aparecimos en el albergue.
Antes de tener a Pita salíamos a dar una vuelta al
parque pero poco rato y yo los días que no trabajo
me quedaba en casa esperando que viniera mi mujer, sin salir
ni nada, como mucho a comprar, pero poco más.
Ahora sacamos a Pita tres veces al día, a las 8 de
la mañana, un rato al mediodia y por la tarde, sobre
todo ahora en verano, nos metemos unos paseos de 2 o 3 horas,
hablamos con la gente, hacemos amistades y la perra se lo
pasa pipa jugando con otros perros.
De modo que yo me pregunto, ¿quién ha salvado
a quién?
Así que el próximo paso será que cuando
podamos vamos a apadrinar el perro más feo, viejo y
que más tiempo lleve en el albergue para que el tiempo
que le quede al menos conozca el cariño que sin duda
se merece.
Desde luego el único abandono permitido debía
ser el de los dueños, a ver que tal les sentaba estar
como están los perros, quizás así se
lo pensaban antes.

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