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La preciosa historia de Raksha


Hoy, Raksha brilla con luz propia y eso se nota.

Nuestros familiares y amigos, cuando nos ven, dice "a esta perrita le ha tocado la lotería... ¡ha tenido mucha suerte!" Sí, claro... eso se ve... salió del abandono para caer en una protectora... y salió de la protectora para caer en una familia que la adora y quiere. Ahora tiene la oportunidad de pasear todos los días por el campo, perseguir conejos y perdices, correr a mi lado por los caminos entre el trigo cada vez que salgo a entrenar. En menos de un año viviendo en su nuevo hogar, esta perrita ha hecho excursiones por la nieve, bajo la ventisca, ha escalado montañas bajo el sol y a dormido en el bosque bajo las estrellas en compañía de su nueva familia y amigos... ¡Y aún le quedan muchas más cosas por hacer!

Por eso, es fácil para todos ver que Raksha, es una "chica con suerte".

Lo que otros no ven y que yo quiero compartir a gritos con todos vosotros es que ¡YO SÍ QUE TENGO SUERTE! Jamás pensé que tener a Raksha a mi lado fuera así... Me considero una chica con suerte por ser el centro de su mirada inteligente y tierna, por ser el motivo de su alegría y la razón por la cual mueve el rabo y baila con todo su cuerpo. Soy rica al ser dueña de su atención, de sus ganas de jugar y afortunada por ser la persona a la que se acerca cuando quiere protección, cariño o diversión. Raksha, sencillamente, me hace sentir "ESPECIAL".

Cuando me la llevé de la protectora me dijeron "te llevas un gran perro..." Hoy, diez meses después, puedo decir que entiendo por qué me dijeron aquellas palabras y que son totalmente ciertas. Ella me hace sentir especial porque es una perrita muy especial.

Creo que las dos hemos tenido mucha suerte al encontrarnos, por eso las dos somos afortunadas.

"Dos chicas con suerte" (la historia de Raksha II)

Desde que tengo uso de razón, he querido tener un perro... desde pequeña imaginaba cómo sería, de qué raza... Y cuando por fin decidí hacer mi sueño realidad tomé una decisión: será de raza... "adoptado". Creo que es injusto pagar tanto dinero por el tráfico de animales, cuando hay tantos por ahí abandonados... Es mejor dar una oportunidad a los que sin culpa, sufre nuestro desprecio.
Pues bien, con ese espíritu me presenté en la protectora... aunque como suele pasar, me presenté el día equivocado ¡un domingo!. Aún así, desde fuera, se veían perreras y en una de ellas, vi un hermoso perro blanco "Zorro", que llamó mi atención.

"EL próximo sábado vengo a por él" pensé. Así fue. Volví y pregunté por él...

Sin embargo, aquel sábado mientras visitaba las instalaciones, ocurrió algo inesperado y sorprendente que cambió mis planes. En una de las perreras había una cosita rubia y desgreñada con carita inteligente y con una oreja tiesa y otra caída que le daban cierta expresión de perplejidad y tristeza a la vez. Esa cosita peluda me miró con tal profundidad y tan dentro... que sentí un "no sé qué..." Esa cosita desgreñada era Raksha.
Seguí recorriendo la protectora y todos los perros salían a las verjas ladrando pidiendome "¡llévame, llévameeeee!" y yo seguía pensando en Zorro, aquel hermoso perro blanco y lo orgullosa que pasearía yo con él por la calle...

Pero si me daba la vuelta, desde cualquier punto del recinto, por encima de todos los ladridos, por encima del espectacular perro blanco que me gustaba, yo no dejaba de ver los ojos castaños y las orejas, una tiesa y otra caída, de Raksha.

Tanto se me clavó dentro aquella expresión que me hizo dudar y en esa duda, ella me lo aclaró todo. Raksha me miraba fijamente y me decía "yo soy tu perro y me quiero ir contigo".

¡Así fue! SE me olvidaron todas mis ideas anteriores y mi corazoncito se quedó prendado de esa rubia tímida pero de mirada firme llamada Raksha.

No me arrepiento. Las dos mejores decisiones que he tomado son: que mi perro fuera adoptado y que ese perro, fuera Raksha.

Olga


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