| El
final feliz de Willy
Buenos Días,
Os
escribo este e-mail para poneros al día sobre un perro
que adoptamos hace algunos meses, su nombre era y es Willy.
A él le ha cambiado la vida, ahora vive como un rey,
pero a nosotros nos la ha cambiado también, nos ha
unido como familia aún más y nos a llenado de
alegría. Se ha convertido en mi hermanito de cuatro
patas, yo ya tengo 27 años, pero mis padres, en especial
mi madre, lo trata como si fuera mi hermano (yo no tenía
hermanos hasta ahora).
Mi padre lo tuvo claro desde el principio, quería un
perro, y quería un perro de la protectora, jamás
compraría uno, y estaba en lo cierto. Willy, desde
que llegó, sólo ha intentado hacer una cosa,
agradarnos para quedarse, es listo, activo, juguetón,
cariñoso, fuerte, guapo, fiel, lo tiene todo, ahora
me doy cuenta de lo acertada que fue la decisión de
mi padre de aumentar la familia con un perro que alguien (no
me puedo explicar como conociendo a Willy) abandonó.
Willy siempre quiere jugar con nosotros, estar con nosotros,
si estamos en casa en una habitación y el está
en el jardín, siempre buscará la ventana más
próxima para estar lo más cerca posible de nosotros.
Ha aprendido a sentarse, a tumbarse a obedecer rápidamente,
ha ganado peso y no le tiene miedo a la veterinaria del pueblo,
que lo quiere como si fuese suyo.
Es muy vital y le encanta salir al campo con nosotros, a ser
posible con todos los miembros de la familia, quiere que todos
estemos con él siempre. Le encanta viajar en el coche,
de hecho, tiene uno para el sólo (veis como es el rey),
y le encanta jugar con su juguete favorito. Tiene un olfato
de perro policía y la fuerza de un perro de trineo,
es listo y cariñoso con todas las personas que le dedican
una caricia, o un masaje, es mimoso a más no poder.
También tiene muy buen oído, reconoce perfectamente
el ruido de todos los vehículos de la familia, y se
vendría en moto conmigo si le dejase, eso si, si ve
un maletero abierto, se subirá sin dudarlo para ir
al campo a correr y jugar, a ser posible con toda la familia.
Sólo tengo una queja, me llamo Guille y el Willy, pero
para el resto de los miembros de la familia, no está
muy claro y de repente les oígo decirme: ¡¡¡
Guille No !!!, y resulta que no es a mi, es al perro...
La atención que nos dio Carlos de la APAP Alcalá
fue magnífica, tanto que, una amiga nuestra, hace un
mes, adoptó a otro perro con el mismo resultado, está
contentísima y supongo que dentro de algún tiempo
os enviará otro correo como este.
Quiero, con estas líneas, animar a quién tenga
dudas sobre, si adoptar o no, a que adopte, que no lo dude,
se llevará un compañero fiel que se lo agradecerá
toda la vida.
Un saludo para Carlos y para la APAP, si queréis, podéis
poner estas líneas entre los "finales felices",
el de Willy, desde luego lo ha sido.

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