Es
un precioso cruce de pastor alemán que
dejaron abandonado en un polígono industrial.
Es un perro noble y cariñoso, pero hasta
ese momento la mano del hombre le había
vuelto un poco desconfiado y asustadizo. Ahora
Alberto en el albergue es un perro feliz, se deja
acariciar, juega y corre junto a sus nuevos amigos
y compañeros.