CERO.- A Cero
le recogieron unas manos amigas que le han cuidado
hasta su entrada en el albergue, es un cachorro
dulce, un poquito receloso al principio en el
contacto con las personas, pero en el momento
que recibe mimos y caricias, se vuelve un cachorrito
feliz y con muchas ganas de jugar.