Encontrado
abandonado, muerto de hambre y miedo, con una
inflamación en el oído muy dolorosa,
pero todo esto ya es pasado para nuestro precioso
Eskel. En la protectora se la ha cuidado, curado
y devuelto la confianza y ganas de correr y
jugar. Es un perro muy bueno, tranquilo y obediente,
y un poquito tímido con los extraños,
pero con solo un mínimo de paciencia
se vuelve el perro más cariñoso
del mundo.