Kinte
llegó a nuestro albergue junto a su hermano
Kunta hace más de 4 años y todavía
nadie se ha fijado en el.
Es un perro bueno pero muy desconfiado.
Necesita un hogar en el que le enseñen a
confiar en el ser humano y le enseñen lo
que es el calor de una familia y un hogar, las caricias
y los mimos.