Ayer,
al llegar a la APAP como todos los sábados desde hace
casi 5 años, nos comunicaron una buena noticia: la
adopción de Mara, nuestra preciosa perrita.
No es la primera vez que nos
comunican la adopción de uno de nuestros ahijados.
En estos casos siempre se mezcla un sentimiento agridulce.
Por un lado, te alegras de que por fin haya encontrado un
hogar. Pero por otro, sabes que nunca vas a volver a verla.
Sabemos que Mara ha sido muy
afortunada y que ha encontrado un hogar estupendo. Se lo merece.
Bueno, en realidad y cada uno de los perros que están
en la protectora se lo merecen, pero como siempre ha dicho
una de las voluntarias: “cada uno tiene su momento”.
En realidad, me dirijo a vosotros
para que hagais llegar esta carta a los nuevos dueños
de Mara, para que de alguna forma sirva de despedida.
Hemos tenido a Mara casi cuatro
años con nosotros, viéndola casi todos los sábados
del año. Fue una perrita muy tímida al inicio.
Recuerdo que tenía que dejarle alguna golosina y apartarme
3 ó 4 metros como mínimo para que ella se decidiera
a cogerla. Poco a poco fue tomando confianza con nosotros,
y por consiguiente con otras personas (otros padrinos, visitas).
Todo esto fue un proceso lento, pero progresivamente nos la
fuimos ganando. Tengo que decir que aunque a mi marido le
quería mucho, la perra siempre me prefirió a
mí. Ella me “eligió” a mí como su dueña
de los sábados.
Poco
a poco fue demostrando su forma de ser y nos sorprendió
ver que era muy cariñosa y que le encantaban los mimos.
Da la patita derecha e izquierda con mucho estilo. Y lo que
nos sorprendió de ella fue ver lo juguetona que empezó
a ser. Pasó de ser una perra que estaba en una esquina
del patio toda asustada a echarse unas carreras tremendas
detrás de la pelota que teníamos que tirarle
una y otra vez. ¡Le encanta jugar!
Tenemos que decir que todo el
cambio que Mara experimentó nos ha llenado de satisfacción
y orgullo. Ahora sabíamos que estaba preparada para
ir a vivir a una casa. Es una perra estupenda y tiene muy
bien carácter. También es muy comilona (ja,
ja, ja).
Estamos seguros de que a partir
de ahora va a ser muy feliz. Pero nosotros siempre la vamos
a echar de menos ... Y mucho. Han sido 4 años estupendos
para nosotros y hemos tenido una gran suerte de compartirlos
con ella.