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mí siempre me gustaron mucho los animales, desde pequeña
mi madre me encomendó el cuidado de alguna mascota
como parte de una educación en valores y respeto a
la naturaleza. Tras ver un aviso en el que se planteaba si
no puedes adoptar a un perro puedes apadrinarlo, mi marido
es alérgico y no puedo adoptar, tomé contacto
con la Protectora de Animales de Alcalá de Henares.
En la primera visita piensas que el animal, en este caso Nick,
te va a recibir con saltos y movimiento convulsivo de rabo,
y no es así. Todos los perros que están allí
han sido abandonados, en muchos casos maltratados por sus
dueños, y tú no eres más que un extraño,
no saben que quieres ayudarles.
Hay que tener paciencia: Tobita y Dormilona se mostraron en
principio asustadas. Por ello, hay que dejar que te huelan,
hablarles con dulzura para que entiendan que no les vas a
hacer daño y, si se dejan, acariciarles despacio sin
levantar mucho la mano para evitar que se asusten.
Los recelos terminaron hacia la tercera visita, haciendo un
poco de trampa, a cada acercamiento un premio, alguna chuchería
canina.
Cada domingo es para mi un día especial porque voy
a visitar a mis apadrinados y siento que la alegría
es mutua, así como el beneficio: ellos reciben mis
caricias, mis juegos y yo, gano serenidad y confianza. Es
la mejor terapia antiestrés que nunca hubiera soñado.
Nick es un macho de tamaño mediano guapísimo,
independiente y juguetón, un magnífico compañero
que ha aprendido a detectar cuando necesitas que se acerque
a jugar y a tumbarse cuando te has fatigado.
Tobita es una hembra pequeña, muy discreta, siempre
pendiente de no causar molestias y solícita cuando
reclamas su atención.
Dormilona es la más mimosa, nunca se cansa de reclamar
tus caricias, se pone en movimiento en cuanto decides pasear
y te regala su cautivadora mirada.
Me encantaría que cualquiera de ellos encontrara pronto
alguien que los adoptara: lo merecen.
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